web analytics

Una página del libro de los sueños


Una página del libro de los sueños

Olabega es el único barrio de Bilbao que tiene escrita una orden en una de sus paredes: ‘Soñar’. Vio naufragios a sus pies, la rebelión de un bilbaino que mató al inglés Marks a espada y el auge y caída de la Revolución Industrial

UN REPORTAJE DE JON MUJIKA – Domingo, 11 de Noviembre de 2018 – Actualizado a las 06:01h

 

EL monte Arraiz desciende, a modo de cascada de piedra, hasta su desembocadura en la Ría, allá en Olabeaga. Hasta el despegue industrial del último cuarto del siglo XIX, Bilbao era una ciudad portuaria y mercantil, con problemas de espacio y de navegabilidad en la ría. Y Olabeaga era, por aquel entonces, un barrio duro, uno de esos lugares que se afeitan a navaja y sin espuma. La llegada de la revolución industrial tampoco facilitó la vida en aquellas tierras. Olabeaga acogió las funciones industriales que aterrizaban a su lado: el ferrocarril, los cargaderos y diques, los talleres y las grúas, donde ganó fama y supervivencia casi inmortal Carola.Era el músculo duro frente a la belleza clásica de los paisajes.

Los vecinos del barrio han vivido rodeados de accidentes. Solo en el siglo XVIII fallecieron ahogados en Olabeaga, al menos, ocho marineros, Llegaron hombres de orígenes variopintos, vinculados a los oficios de la mary sus alrededores e hizo que Olabeaga se hiciese con un apelativo que aún hoy se le atribuye: Noruega. La constante presencia de marineros marcaba la vida en Olabeaga, haciendo que estuviera constantemente salpicada de todo tipo de incidencias.

Más allá de los crímenes, que los hubo, hay noticia de un buen puñado e naufragios visibles desde la orilla. La inmensa mayoría de ellos solo trajo consigo la desgracia de la pérdida de la carga. Sin embargo, en 1642 el naufragio del Sara, un buque inglés procedente de Terranova cargado de pescado y grasa de ballena tuvo fatales consecuencias. Hablan los cronicones de “una tormenta de bientos lebantes, se bulco el dicho navio y se aogaron quatro de los dichos marineros y los demas se escaparon casi medio ahogados rompiendo el dicho navio por el un costado”. Castellano antiguo pero legible. Una novela trágica de aventuras navales.

¿Novelas. dije? Claro que sí. Tal y como reseña el investigador Luis M. Bernal, la muerte del inglés Eduardo Marks, ocurrida en 1713 cuando volvía a su buque después de pasar la noche en una taberna de Olabeaga, fue digna de narración. Según uno sus compañeros, Marks estaba borracho e iba amenazando a la gente con un palo. Se encontró con dos vecinos del barrio y les dijo que se apartasen del camino con soberbia “o les daría con el dicho palo”. Discutieron y Marks les golpeó. Los ingleses siguieron su camino, pero esta vez los agredidos no se limitaron a denunciar los hechos sino que respondieron a la humillación con una violencia aún mayor. Así, Pedro de Lozano, corrió a casa a buscar su espada “y fue con ella a dar quenta de la desberguença”. Llegó hasta ellos y mató a Marks. Era el espíritu de las pendencias.

Ya en siglo XXI el bloguero Unai Aranzadi recoge el testimonio de Halvard Nilsen, noruego de pura cepa. De Tromsø. Oigámosle. “Ya vamos siendo menos los que quedamos para recordar el mundo de la navegación y la pesca del modo que vascos y nórdicos lo hemos hecho a lo largo de los últimos siglos, sea con el arpón, tripulando barcos o salando el pescado. En los años cincuenta, con quince años, me metí de marinero como deckboy, que es lo que aquí llamáis txo”. Esa, la llagana de marineros nórdicos que traían bacalao a Bilbao es otra de las explicaciones del por qué Noruega.

Pasaron los años, las crisis y los duelos, y aquella parecía tierra dormida. Y al cerrar los ojos siempre ocurre lo mismo: uno se regodea en la ensoñación del paraíso o se sumerge en la tormenta de las pesadillas. Aquellos que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche, nos dijo Edgar Allan Poe. Y allá en la fachada medianera del edificio industrial mordido por los perros del abandono en Camino de la Ventosa 46, el artista SpY,habitantede SC Gallery, llegó al barrio con un maletón de ideas a esa tierra degradada para unificarlas en una sola: Soñar. Las cinco letras pueden leerse a gran escala en esa pared llamada a inmortalizarse.

Digamos que SC Gallery sabe mucho de la transformación de Bilbao a través de los murales de artistas urbanos que han cambiado el aspecto de las casas convirtiendo las calles en museo al aire libre. Una ruta por Bilbao la Vieja permite disfrutar de murales de destacados artistas del arte del grafiti como el parisino Eltono, el alicantino Jeremías Pau Toledo o la barcelonesa afincada en Bilbao Ruth Juan.

Frente al sueño que despierta en esta zona de Bilbao se ubican las antiguas fábricas de Vicinay Cadenas, y la de galletas Artiach, convertida ahora en un nido de industrias culturales agrupadas en el proyecto ZAWP (Zorrotzaurre Art Work in Progress) y en nuevos proyectos de diseño y la creatividad. Parece que un viento, una corriente contagiosa, pasa de una orilla a otra. Todo es posible en el mundo onírico. Un mundo nuevo cabe allí.

En los tiempos pre científicos los sueños fueron considerados como mensajes sobrenaturales, como manifestaciones benignas u hostiles de poderes desconocidos, demoníacos o divinos, y cuyo significado sólo podían desentrañar unos pocos iniciados. Para ello incluso se inventaron complicados métodos de interpretación. Uno de los más antiguos manuscritos que se conservan, un papiro egipcio de 4.000 años de antigüedad, está dedicado al complejo arte de la interpretación de los sueños.

Leer los sueños es un viejo anhelo de la humanidad. El nombre del mencionado pergamino es papiro Chester Beatty III, conocido comúnmente como el Libro de los Sueños, y perteneció en la época ramésida al escriba Qenherjepshef, entre otros, quien llegó a vivir setenta años naciendo bajo el reinado de Ramsés II y muriendo prácticamente recién entrado el reinado de Siptah. El papiro fue heredándose en la familia. Lo que se conserva hoy no es más que un fragmento de unos treinta y cinco centímetros de alto, pero su escritura hierática es totalmente legible. Se trata de una compilación de sueños acompañados de su correspondiente significado, incluyendo si el augurio es bueno o malo. El texto está escrito en tinta negra, pero la palabra “malo” de los augurios se escribe en tinta roja, recordando el uso ominoso de este color de tinta en el Antiguo Egipto. Por eso Soñarestá escrito en negro, porque es uno de los verbos que, pronunciados en un rabioso presente, conjugan en un esperanzador futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.